VII
Te encuentras reunide junto a todo el equipo expedicionario en las puertas de la gran construcción en ciernes. Un enorme edificio se extiende hasta el cielo sobre tu cabeza, traspasando las capas de nubes.
—¿Estás segura de no precisar más ayuda, Bones? —dice Jack, mirando a la jefa de infraestructuras—. Aún os queda mucho por hacer, y no podemos asegurar al cien por cien haber desentrañado todos los misterios de la isla.
—Lo único que necesitamos es que arregléis el tema ese de la aparición, Jack —dice ella, en un tono cortante—. Nada más.
El otro se encoge de hombros y se gira hacia ti dispuesto a hablar, pero una voz a tu espalda interrumpe todo lo que tiene que decir.
—Ay chica, pero qué pesadita eres, a ver si te vas un ratito a hacer columnitas y te relajas un poquito, ¿oká?
Fermundo pasa a tu lado pavoneándose, y todos os quedáis mirando cómo Allison se encoge de furia, resopla y se marcha de allí a paso ligero, seguida por compañeres suyos de infraestructuras.
—Ciaitoo, belleees —les dice saludando con la mano mientras se gira y ve vuestras caras atónitas—. Ay chiques, de verdad, es una insoportable. No lo podéis negar, estos ojitos os han visto mirarla con rabia. Nada escapa a mi control, ¿oká?
Jack suspira, exasperado. Parece que va a decirle algo, pero lo deja pasar y comienza a hablar para todes:
—Como ya sabéis todes, las investigaciones en la isla han acabado, así que es hora de volver a casa. Dado que la aparición sigue sin funcionar, nuestres compañeres del ministerio nos sugieren que probemos a salir de aquí usando las runas. Han dado instrucciones a Newt para construir un traslador con ellas, de modo que podamos salir todes juntes de aquí.
—¡Porrr favorrr! —dice Vulchanova desde un punto alejado del círculo—. Llevo meses aburrrrrida como drrragón sin alas. Suerrrte que no pedirrrme salir de aquí con barrrco. Parece que la naturrraleza hizo esta isla a prrrueba de escapes. Salirrr por marrr serría imposible.
Un dementor pasa cerca de vosotres e instintivamente te llevas la mano al bolsillo donde tienes guardado el talismán. A pesar de los meses que han pasado, aún no te has acostumbrado a convivir con esos seres.
—Peroperoperopero… —la inconfundible voz nerviosa de Chef acompaña sus movimientos tensos—. Vamos a volver, ¿no? Es decir… Ellos… nosotros… ellos, nosotros… Yo, él…
Le ves cambiar la mirada intermitentemente entre Jack, Klaus y los dementores de la lejanía mientras intenta, sin éxito, articular unas palabras que en su cabeza probablemente estén muy ordenadas. Klaus está a su lado, sonríe con su habitual tranquilidad y lentamente adelanta su mano para tomar la de Chef. Ves cómo éste se queda mudo al instante y donde antes había palabras inconexas ahora hay silencio, unos ojos muy abiertos y un rostro sonrojado.
—Nadie se va a quedar aquí para siempre, Chef —le dice Jack con tono tranquilo y mirada cómplice—. En cuanto lleguemos al ministerio nos pondremos a trabajar para traer a les de infraestructuras. Puedes encargarte del proyecto si eso te deja más tranquilo, ¿vale? Y, hablando de tranquilidad, llevo un par de días con una sensación extraña, como si nos dejáramos algo por hacer. No paro de tener la constante sensación de haber olvidado algo importante.
Os quedáis todes callades. A decir verdad sí, tú también lo has sentido. Aunque no sabrías decir de qué se trata.
—¡Os olvidáis de mí! —grita la anciana voz de Newt mientras avanza renqueando con su bastón desde un lateral—. Y ya me diréis cómo, si soy el que sabe cómo sacarnos de este ponzoñoso lugar.
Se encamina lentamente hacia ti y te coloca una mano en el hombro.
—Tú, tú me ayudarás con la runa del traslador. Estos meses has demostrado tu habilidad con creces y estas viejas manos no son tan diestras como antaño —te sonríe con dulzura y te señala una roca—. Eso servirá.
Todes os acercáis a la roca y os colocáis a su alrededor. Newt la observa un momento y comienza a hablar:
—Necesitamos tallar una runa sobre la piedra que cumpla las siguientes características: Debe poder trasladarnos a todes hacia el Ministerio. Debe hacerlo de forma rápida y potente, pues salir de las protecciones de la isla precisará de mucha energía. Es importante que el efecto de la runa no se dé inmediatamente en cuanto se talle el símbolo, sino que se mantenga activo hasta que todes toquemos el traslador, momento en el que debe desencadenarse para sacarnos de aquí rápidamente. ¿Todo claro?
Cuando levantas la vista de la roca, todes te miran, expectantes. Suspiras, te remangas y sacas tu varita.
Una última vez en este lugar.
✦ Combina los Símbolos ✦
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