IV
Vas caminando por uno de los pasillos inferiores del lugar, las paredes llenas de las runas que llevas semanas estudiando. Parece que la cosa avanza con buen pie: les rompemaldiciones estáis aprendiendo mucho e Infraestructuras avanza rápidamente gracias a vuestra inestimable ayuda. Estás enfrascado en tus pensamientos cuando chocas con alguien y ambos caéis al suelo.
—¡Ay, ay, ay! ¡Perdóname!
Antes de que puedas casi entender lo que ha pasado, el otro ya se ha puesto en pie y recoge con rapidez los papeles que se le han caído.
—Son increíbles estas runas, ¿a que sí? Tanta magia, tanto conocimiento. ¡Todo aquí para nosotros! ¡Y dicen que en los pisos inferiores la cosa mejora! Por cierto, me llamo Chef, creo que no nos conocemos.
Te tiende la mano sin darle ninguna importancia a que sigas en el suelo. Con poco esfuerzo te levantas, le devuelves el saludo y te presentas. Él parece no escuchar tu nombre, pues en cuanto lo dices cambia de tema:
—¿Crees que los de Infraestructuras nos odian? Yo creo que un poco sí, siempre están muy serios. Menos mi amigo Klaus, ¡ese sí que sabe divertirse! Yo creo que están muy mal pagados, Jack claramente nos trata mejor, ¿a que sí? —En ese momento abre mucho los ojos, como si acabase de recordar algo—. Por cierto, ¿me harías un favor? Es que iba de camino a ver a Klaus porque me ha pedido ayuda para tirar una pared, pero a la vez Jack quiere que revise estas runas de aquí, a ver qué conclusiones saco —señala una zona de la pared que tiene al lado—. Sería increíble que le pudieras echar un vistazo y que me cuentes luego, ¿vale?
Antes de que puedas abrir siquiera la boca para responder, Chef pasa por tu lado sonriéndote.
—¡Gracias, compi! ¡Estoy deseando conocer tus descubrimientos! —dice mientras gira la esquina, dejándote nuevamente a solas en aquel pasillo.
Con un suspiro te giras hacia la pared que te ha señalado y observas las siguientes runas inscritas en la roca:

Pruebas con Salvio Hexia y parece que la primera runa reacciona.
Suspiras. Ya sabes cómo va esto.